Era habitual en la Polinesia Francesa separar a los hombres en dos grupos: los hombres de árboles y los hombres de barcos.
Los hombres de árboles son felices bajo la sombra de los árboles que les vieron nacer, siguiendo el principio que promovía el cantautor George Brassens cuando cantaba aquello de «bajo mi árbol vivía feliz, nunca debí perderlo de vista».
Los hombres de barcos, sin embargo, son los que tienen el impulso de cortar el árbol bajo el que nacieron, construir con él una canoa y navegar hasta la siguiente isla para ver si los árboles ahí dan mejor sombra. O las mujeres son más guapas. O la hierba es más verde…
La historia es un continuo balance de fuerzas entre los hombres de árboles y los hombres de barcos. Ambos son necesarios, si no existieran los primeros no tendríamos relaciones personales duraderas, ni agricultura, ni industria, ni escritura, ni arte, ni champán… ni tantas otras cosas fantásticas que hacen la vida más fácil y más bella.
Y sin los hombres de barcos aún seríamos un grupo reducido de sapiens cazando y recolectando en el Rift Africano. No nos hubiéramos expandido por el mundo, lo que haría muy poco probable que ni tú ni yo existiéramos. Tampoco tendríamos La Traviata. Ni el Quijote. Ni mucho menos champán.
Necesitamos un equilibrio entre los hombres de árboles y los hombres de barcos, cuando éste se rompe la humanidad entra en problemas. Y me pregunto si estamos viviendo tiempos de desequilibrio, me pregunto si los hombres de barcos están imponiendo sus principios y su visión de la vida a los hombres de árboles.
No tengo la respuesta, sólo tengo la pregunta.
En otro orden de cosas…
Una de las ventajas de tener cierta huella digital y un podcast (tiene otras desventajas que te ahorro), es que puedes contactar con profesionales con los que te gustaría hablar y, con frecuencia, aceptan conectarse contigo para grabar una entrevista.
Una persona cercana a mí fue diagnosticada hace meses con una enfermedad muy grave de carácter neurodegenerativo.
Así que envié un correo al Dr. Matthew Phillips, neurólogo clínico, investigador y Director de Neurología en el Hospital Waikato, en Nueva Zelanda, que está implementando estrategias nutricionales y metabólicas a pacientes con este tipo de patologías, como el párkinson, el alzhéimer o la ELA.
A mi familiar le ha ayudado mucho ver el episodio. Envíale esta newsletter o el enlace del vídeo a alguien con antecedentes familiares de enfermedades de este tipo, le puede ser muy útil también. La versión original es en inglés, puedes seleccionar verlo en español haciendo clic en la pequeña rueda dentada que aparece en la parte inferior derecha de la pantalla de YouTube.
Friend: las enfermedades no se desarrollan en unos meses, no aparecen como un champiñón después de un día de lluvia, se larvan durante años (o décadas) antes de que se manifiesten o de que nos den un diagnóstico.
Que tanta gente se esté autodañando de manera larvada con el estilo de vida que lleva, aceptado como normal por la mayoría, no quiere decir que sea el adecuado para una vida sana y longeva.
Como el niño del cuento de Andersen, insisto: el rey está desnudo.